Dentro hay un ejercicio muy sencillo, con papel y boli, que va a hacer que ese rato te sirva muchísimo más.
En las próximas horas te escribiremos por WhatsApp. Si no confirmas, la conversación queda cancelada y no se reagenda. No es una técnica: trabajo con pocas mujeres a la vez y cada hueco que se queda vacío es el de otra que sí lo necesitaba.
Trátala como lo que es: una de las pocas reuniones que son para ti. Puede ser la conversación más clarificadora que hayas tenido en mucho tiempo sobre por qué llevas tanto tiempo en esto.
Antes de hablar te haré algunas preguntas cortas sobre tu caso, para que no gastemos el rato en ponerme al día. Contéstalas con tranquilidad, cuando puedas.
Es papel y boli, y no te va a llevar más de diez minutos. Hazlo de verdad, en un sitio tranquilo y sola. Y trae el resultado, porque vamos a hablar de eso.
Quiero entender tu situación real: qué has probado, qué te han mirado, qué te han dicho y en qué punto estás. Sin prisa, y sin que tengas que contarme tu vida entera si no quieres.
Es lo que hago y es lo que casi nadie hace: primero encuentro el bloqueo, después lo desbloqueo. En ese orden. No vamos a aplicar ninguna herramienta antes de saber sobre qué.
Si veo que puedo ayudarte, te explico cómo trabajaríamos. Y si veo que no soy yo, también te lo digo — y te oriento hacia dónde ir. No trabajo con todas, y eso es exactamente lo que hace que funcione con las que sí.
Salgas por donde salgas, sales con claridad.
Busca un sitio tranquilo y ven con tiempo. Vas a contarme cosas que probablemente no le has contado a casi nadie. Quiero que estés cómoda y que no tengas que colgar con prisa.
Ten a mano tus pruebas, si las tienes. Analíticas, informes, lo que sea que te hayan hecho. Y si tienes pareja, las suyas también. Si no las encuentras, no pasa nada — no es un examen y no vamos a repasarlas una a una.
Si te surge algo y no puedes, avísame con tiempo. Lo movemos sin problema. Lo que te pido es que no desaparezcas: prefiero reagendar que quedarme con el hueco vacío.