Vives el mes entero pendiente de una fecha. Cuentas los días. Interpretas cada señal de tu cuerpo como si fueras una detective.
Has hecho los deberes. Cambiaste hábitos, cuidas la alimentación, has ido a especialistas, has probado terapias. Y aún así sientes que algo no encaja.
Has hecho terapia y sigues en el mismo punto. Te sentaste a contar tu vida, tu infancia, tu historia. Y meses después, sigues donde estabas.
Sales de la consulta sintiéndote un expediente. Te dan un resultado en treinta segundos y te vas a casa a digerirlo sola.
Nadie te ha preguntado nunca qué pasó en tu familia. Ni si tu madre pasó por lo mismo. Ni tu abuela.
Has empezado a evitar las comidas familiares por el «¿y vosotros para cuándo?».
Esto ha dejado de ser un acto de amor espontáneo y se ha convertido en una agenda. En un pinchazo. Una alarma en el móvil.
Y a veces, cuando estás sola, piensas que el problema eres tú. Que tu cuerpo está roto. Que has esperado demasiado.
Si te has reconocido en esto, esta conversación es para ti.
Y empiezo por lo que no soy: no soy de las que te prometen un milagro ni te garantizan un resultado. Sería deshonesto, y yo no trabajo así. Quien te prometa un resultado, te está mintiendo.
Llevo más de quince años acompañando a mujeres en este camino. Y no lo hago sola ni en paralelo a la medicina: lo hago con ella. Trabajo junto a clínicas, ginecólogas y especialistas en reproducción asistida. Las ginecólogas y acupuntoras me derivan pacientes. Colaboro con una doctora especializada en reproducción asistida que trabaja desde una mirada integrativa.
Pero lo más importante es otra cosa: yo estuve donde estás tú.
Hace años mi vida, por fuera, parecía perfecta. Carrera, agenda llena, viajes. Por dentro mi cuerpo estaba gritando. Y descubrí, por las malas, que el cuerpo no tiene todas las respuestas.
Todo el mundo desbloquea. Nadie diagnostica.
Por eso, lo primero que hago con cada mujer, en la primera sesión, es el Mapa: encontrar exactamente dónde está el bloqueo. Sin que tengas que contarme tu vida entera. Porque yo no hablo con la historia que conoces: hablo directamente con lo que siente tu cuerpo.
Porque vamos a mirar tu caso concreto, no un patrón genérico. Tu situación real: qué has hecho ya, qué te han mirado y qué no, en qué punto estás. No teoría. Tu caso.
Porque no trabajo con todo el mundo, y eso es justo lo que hace que funcione. Si no eres el perfil adecuado en este momento, te lo digo en los primeros minutos. Si lo eres, te explico exactamente cómo trabajaríamos.
Porque yo no vengo a sustituir a tu médico. Si estás en un tratamiento, sigue con tu tratamiento. Yo vengo antes. O vengo al lado. Para que todo lo demás tenga una oportunidad real de funcionar.
Porque llevas demasiado tiempo cargando esto sola.
Primero encuentro el bloqueo. Después lo desbloqueo. En ese orden.
Y es la primera fase del método que llevo más de diez años construyendo: el Método INITIUM.
Después de haber decidido ser madre y haber sido juzgada por ser «vieja», una pérdida y varios intentos, hoy puedo compartir felizmente que estoy embarazada de cuatro meses tras unas pocas sesiones con Anna. Una persona empática, accesible, que entiende muchísimo mejor que nosotras mismas por lo que estamos pasando. Un millón de gracias: nunca es tarde para cumplir sueños.
Si en la primera sesión yo no encuentro ningún bloqueo, te devuelvo el dinero de las sesiones que queden.
Porque yo confío en el Mapa. Y porque si no hay nada que trabajar, no tengo por qué cobrarte.